Dedicado a cada una de las mujeres más femeninas, sensuales , sensibles y coquetas que habitan en el alma de los hombres más nobles, fraternos y queridos que he conocido en la vida.
“El travestismo no es la fiesta del disfraz, sino la aventura de desnudar el alma para descubrir la esencia sensible de lo femenino en la naturaleza humana”
Jenny Loggins
Podía respirarse en el ambiente la alegría, la expectación y el entusiasmo de las fechas próximas. Era época del carnaval, cuando la gente dice que se pone máscaras y disfraces para relajarse y dar rienda suelta a la diversión, pero muchas veces lo que hace realmente es descubrirse a sí misma abandonando el disfraz que le impide ser tal cual.
Estábamos en los días en que abundan las invitaciones de los amigos para asistir a una u otra reunión que suele acabar hasta altas horas de la madrugada, y en donde abundan la buena comida, la variada bebida, la conversación variada, el baile y la diversión, en un ambiente de confraternidad, que hace desaparecer las distancias entre los ojos y corazones.
Perdón, pero no me había presentado. Mi nombre es Cristofer Trens, tengo treinta y tres años. Soy ingeniero de Sistemas de profesión, casado con Mary , mi compañera de universidad. Y juntos tenemos una hija pequeña de tres años a la que bautizamos Cindy. Es una niña adorable. Tiene su pelo color caramelo con muchos rulitos, y sus ojos son verdes como los de su guapísima mamá. Vivimos en las afueras de la gran ciudad, en uno de esos barrios residenciales que colinda con el campo, y que cuenta con grandes espacios verdes de frondoso bosque. Nuestra casa es un típico hogar de clase media lleno de cuentas por pagar y con una pesada hipoteca. Pero por lo menos va en vías de ser definitivamente nuestro algún día. Nuestro barrio lo componen un grupo de unas 10 casas, lo suficientemente espaciadas entre ellas como para dejar espacio a la intimidad.

El lugar es seguro por que los policías asignados, una patrulla que recorre la zona, esta compuesta por amigos nuestros, conocidos y queridos por todos.
Tenemos casi seis años de matrimonio con Mary. Con ella habíamos culminado juntos nuestros estudios, pero al poco tiempo decidió dejar su trabajo fuera de la casa, para dedicarse por entero a la bebé, que nos había cambiado la vida a los dos. Yo realmente era feliz en el seno de ese hogar bello y cálido. Pero claro, Mary al prestarle toda la atención a Cindy y sentirse gratificada por ello, a veces se olvidaba que yo existía, y que el peso de las responsabilidades como padre y esposo a veces requerían de un poco de atención . Yo trataba de halagarla llevándola a cenar, regularmente al cine, comprándole de vez en cuando flores y algún otro regalito. Pero había algo que parecía estar faltando y que era difícil de explicar.
Como todos los años , mi esposa me habría de insistir en una suerte de ritual preestablecido sobre la necesidad de que le cooperara, disfrazándome para el carnaval y que le acompañara así a la fiesta, donde los demás matrimonios y parejas concursaban con ingenio y originalidad. Resultaba ser que siempre era ella la que terminaba disfrazada , y yo que era considerado un aburrido serio, iba de sport elegante refugiándome con otros desabridos esposos formales en una esquina de la casa bebiendo unas copas y charlando de política, deporte , del trabajo o de cualquier tema de actualidad.
Reconozco que hace tiempo que me faltaba alegría de vivir , aunque tenía todos los requisitos para estar más que alegre y feliz. Y no quería ser injusto con la vida a la cual estaba más que agradecido. Era yo tan responsable que el único gozo fuera del trabajo era mi familia, una buena cerveza frente a la tele y los fines de semana una ida al boliche con Mary y las parejas de amigos.
Faltaban dos días para la fiesta de los Carter. Familia grande en número y la más acomodada del barrio. Su hermosa casa de estilo sureño estaba sobre una colina baja , rodeada de hermosos y bien cuidados abetos. A pesar de su condición económica , eran ellos muy cordiales con los vecinos, liderando obras de bien social y de ayuda mutua. Una de las hijas de ese matrimonio era mi jefe en la empresa, y me conocía muy bien.
Era de noche . Las sombras de la ciudad alcanzaban a envolverlo todo mientras que empezaba a multiplicarse el encendido de luces decorando sin pretenderlo las despejadas calles. Fuera de la casa había una suave brisa que refrescaba el ambiente. Mi esposa en el hogar terminaba de acostar a la pequeña Cindy, que había quedado agotada después de un intenso día de juegos, colores y sensaciones en el parvulario.
Me acerqué a darle un abrazo y un beso en la frente a mi niña , y la dejé con su mami, retirándome hacia la sala y luego a la cocina. Mary me siguió a los pocos minutos, quedando la niña profundamente dormidita.
Ella me preguntó entonces:
-¿Quieres un café Cristofer?
-¡Excelente idea Mary! Ha sido un día agotador para todos.
-¡Podríamos añadirle unos pastelitos al café! ¿Qué te parece?- Dijo ella con mirada golosa .
-¡No me opongo! Es una propuesta que invita a pecar,ja,ja…
De inmediato tomé el periódico entre mis manos y quedé absorto mirando los artículos internos, buscando también la programación de la televisión. Quizás habría alguna buena película para ver.
-¿Y qué has pensado sobre lo que te dije?-Inquirió Mary
-¡Perdón!...¿Sobre qué querida?
-¡Por favor Cristofer!...No hagas como todos los años. ¿Por qué será que siempre te comportas igual?
-¿Qué he dicho?...¿Qué he hecho Mary?
-Me habías prometido el año pasado que esta vez sería diferente. Pareces un viejo. Todos los años vas sin disfraz a la fiesta de los Carter, y terminas aislándote con el torpe del Bob Stevens y el barbudo ese de Ray Henderson.
-¡Son buenos muchachos ellos !...Tú los estimas, y ellos a nosotros. Los conozco desde High School.
-Son unos pesados Cristofer, y parecen todos unos viejos. Divirtámonos este año como nunca. Quiero que te relajes y dejes la oficina, los comentarios de la política y el fútbol de lado . y que seas alguna vez tú mismo.
-¡Yo siempre soy yo mismo!
-Por favor querido…¡Hazlo por mí!
Inmediatamente abracé a mi esposa por detrás, le di un beso en el cuello y le dije entre arrumacos:
-¡Lo que tú quieras! Cuenta conmigo, y que no se hable más. Si es tan importante para ti, ¿por qué no? Te complaceré. ¿De qué quieres que me vista?¿De conejo de la suerte?¿De diablo?¿De momia quizás? Aunque estoy muy joven para eso…
-Sabes Cristofer, he tenido una fantasía sexual el otro día imaginándome que tenía relaciones con otra mujer.
-¿Què?...Bueno…La verdad que me sorprendes Mary, pero me imagino que eso es habitual entre las mujeres. ¿No te complazco lo suficiente? ¿Estas insatisfecha conmigo? Ciertamente se han distanciado mucho nuestras relaciones sexuales en el último tiempo, tú por la niña y yo quizás por el trabajo, pero…
-¡No seas tonto Cristofer! No te asustes , que una fantasía sexual es solo eso: ¡imaginarse cosas, y divertirse con ello!... ¿Por qué crees que se crearon los carnavales? Ves como eres demasiado serio y viejo en tu forma de pensar. Tus padres fueron demasiado conservadores contigo.
-A ver Mary, vayamos aterrizando ¿Qué tienes en esa cabecita loca?
-Quiero… Cristofer Trens…
-¡Dime! ¿Qué quieres?...
-Quiero que te vistas como una chica y me acompañes travestido a la fiesta . Recuerda que es sólo una fiesta de disfraces.
Me reí…Y luego de quedarme en silencio por unos segundos meditando la propuesta , le contesté directamente, mirándole a los ojos:
-¡Esta bien Mary! Tu ganas, soy todo tuyo o tuya, como quieras. A ver , muéstrame lo que tienes preparado para mí.
Mary pegó una carcajada, y contenta se fue al closet y trajo una bolsa con cosas dentro. Al abrir la bolsa había en el interior , unos zapatos de taco alto de charol negros brillantes, con una pequeña correa a la altura del tobillo. También había un vestido de fiesta de lycra negro bastante corto. Que me confesó ella que le quedaba bastante holgado, debido a que la niña la mantenía delgada con una figurita envidiable pero con poca ropa usable. Además había allí unas pantimedias negras, un brasierre negro y una tanguita negra hilo dental.
-¡Ponte esto! Vamos a ver que tal te queda.
-¿Ahora?- Pregunté yo, sin poderme recuperar de la impresión.
-¡Sí, ahora!...Vamos, no te hagas de rogar
Me fui al baño para cambiarme. Primero me afeite bien y me quité el bello de las axilas y del pecho. Total, había que hacerlo en serio. Felizmente las pantimedias disimularían mis piernas, que aunque no eran tan velludas, igualmente mostraban vello. Reconozco que en la medida que me iba poniendo esa ropa, me sentía excitado. Quizás una combinación con la situación, el morbo y la vergüenza. De pronto irrumpió en el baño Mary con harto maquillaje, y manteniéndome sentado en el inodoro, me empezó a maquillar, haciendo desaparecer poco a poco el varón y sacando a la luz, una aparición que procedía de otro tiempo, quizás de otras vidas, o algo de mi propia alma que yo desconocía.
Al terminar, ni yo mismo me reconocía. Sentí un placer indescriptible al verme a mí mismo transformado y reflejado en el espejo como una linda mujer.
-Mira Cristofer, aquí tengo esta peluca larga, que es de cuando me dio la onda del pelo largo ¿recuerdas?. En ese entonces lo quería usar largo pero sin tener que cuidarlo todos los días. Es una bonita peluca , muy natural. Pontela, y acompañaremos tu transformación con estos aretes de presión y toda esta bisutería.
Muy bien, creo que hemos terminado.¡Ni tu madre te reconocería! Wau, Cristofer, realmente luces como toda una mujer , y muy atractiva. Realmente hice un buen trabajo con el maquillaje.

En ese momento escuchamos llorar a Cindy, y Mary fue de inmediato por ella a su cuarto, a ver qué le pasaba. Y coincidió entonces que llamaron al timbre de la puerta, y sin pensarlo me dirigí hacia ella, y al abrir la puerta me encontré con Carl y Gloria Carter, una pareja sesentera, risueña y querida, quienes eran los dueños de la casa de la colina, y nuestros anfitriones en la fiesta del sábado.
Yo me quedé helado de la impresión. No reaccionaba, estaba allí vestido como una atractiva mujer con un vestido corto, en tacones, maquillado como para una recepción, y realmente no se me veía nada mal; cuando de pronto doña Gloria tomó la iniciativa y me saludó.
-Disculpe señorita…¡Buenas noches!
- ¡Buenas noches!...-Respondí yo fingiendo la voz.
-¿Estarán Cristofer y Mary Trens? Veníamos a invitarlos formalmente a la fiesta que se realizará el sábado en nuestra casa. Todos los años la hacemos por el carnaval , y nuestros queridos vecinos nos honran con su presencia. Además son todos muy buenas personas y amigos entrañables, aunque nos frecuentamos poco.
-(Fingiendo la voz)…¡Soy Cris, la prima de Cristofer! Tanto gusto señores Carter. Mi primo no esta, pero esta Mary. Ahora mismo le aviso para que venga, estaba ella ocupada con mi sobrina Cindy.
Intervino en ese momento el señor Carl Carter.
-¡Usted también esta invitada señorita Cris! Si quiere nos puede acompañar y se viene con sus primos.
-¡No sé si podré!- Dije yo
-¡Insisto!...-Dijo Carl
-Sí Cris, querida- intervino Gloria- Una mujer tan atractiva como usted realzaría nuestra reunión.
-Gracias, pero es que no tengo un disfraz para acompañarles, lo siento…- Negándome elegantemente
-Le pediría como un favor personal- dijo Carl-, que no usara ningún disfraz, porque así como esta se ve esta estupenda. ¿No es cierto Gloria?
-¡Absolutamente Carl! Se le ve muy linda, y algunos de nuestros hijos van a disfrutar mucho de su compañía. ¿Es usted soltera o casada señorita Cris?
-¡Eh, bueno yo…! ¡Eh, soy soltera!
-Magnifico, entonces la esperamos sin falta el sábado-dijo entusiasmado Carl-.
Parece que esta muy ocupada Mary. Asi que salúdelos de nuestra parte y les recuerda a ellos la invitación anual por favor.
-No, no…¡Un momento! Voy por mi espo…Perdón por Mary, y ella los saludará . Un momento por favor.
Me quedé en ese momento detrás de la puerta para escuchar lo que ellos comentaban.
-¿Te fijaste qué chica tan bonita Carl? Pero un poco corto su vestido, ¿no?
-¡Asi se usa ahora querida! Ya ves tú a nuestras hijas. Y qué decir de la novia de nuestro hijo mayor. Yo diría que esta chica es un poco delgada, pero con unas piernas hermosas y una feminidad que poco he visto en las mujeres actuales.
En ese momento me volvió el alma al cuerpo , y empecé a respirar. Temía el peor de los escándalos en el barrio si es que me reconocían. Había contenido la respiración del susto, y se me subieron los colores a la cara por los comentarios y abundancia de piropos. Felizmente no me habían descubierto, y Mary había hecho una magnifica labor con el maquillaje.
Pero, ¿Por qué ellos habían admirado en mí una feminidad tan intensa si yo sólo era un varón travestido? Ciertamente me sentía muy bien vestido así; yo diría como nunca. Era como si siempre lo hubiese hecho. Me sentía cómodo, seguro, femenino, sexy y con ganas incontenibles de ser coqueto.
Fui por Mary, le expliqué rápidamente lo que había sucedido, y ella supo deshacerse rápidamente de los vecinos volviendo donde mí, y pudiendo, sentados en el comedor de diario, conversar de la increíble aventura que había significado la primera experiencia travestido de mi vida. Mi esposa se admiró y hasta me pidió disculpas, a lo cual reaccioné diciéndole que no se preocupara, que me había hecho descubrir una faceta que ni yo mismo conocía de mi ser. Y que si no le importaría a ella que de vez en cuando lo hiciera nuevamente, vistiéndome no con su ropa sino con alguna que yo consiguiera, más al gusto de mi personalidad oculta femenina.
Ella se rió, pero no como burla, sino porque quizás no entendió que había sido ella sin quererlo, la causante del despertar de algo muy intenso y profundo que yacía en mi interior, y que hacía mucho que gritaba por salir a la luz: un alma femenina en un cuerpo de hombre.
Pero si las almas son supuestamente andróginas, y es solo la temporalidad de esta existencia la que termina polarizándolas hacia lo masculino y femenino, por necesidades propias de la supervivencia de la especie , cómo podría ser que existiese realmente almas masculinas en cuerpos femeninos, y almas femeninas en cuerpos masculinos. ¿Sería parte de un aprendizaje? ¿Será de pronto que las almas también están sujetas a la polaridad?
Confieso que me pase horas interminables mirándome al espejo, no sólo fascinado con la mujer que había brotado desde mi sensibilidad, sino buscando en mis ojos, en mi propia mirada, la respuesta a aquella avalancha de sentimientos y emociones encontrados.
Pasaron los días y llegó el momento de prepararse para la fiesta. Habíamos podido dejar a Cindy en la casa de mis padres que vivían a media hora en auto, y que se quedaban felices con la nieta.
Teníamos ahora el pequeño inconveniente de que nosotros éramos dos y esperaban a tres en la fiesta.
Mary hizo su obra maestra de maquillaje una vez mas, enseñándome con mucha paciencia para poderlo repetir en el futuro, y terminando por pintar mis uñas. Cuando terminó, lucía yo mejor que la primera vez. Y entonces ella me confesó:
-¡Cris!, así te llamaré de ahora en adelante… Eres un descubrimiento para mí. Cuando me imaginaba una aventura sexual con una mujer, jamás pensé que podía ser con el alma femenina de mi propio esposo. Eres sumamente atractiva como mujer, casi tengo celos a la vez que atracción. Mis sentimientos en éste momento se entremezclan. No quiero perder al hombre de verdad que hay en ti, pero no quisiera que se desvaneciera esa esencia de mujer recién despertada y descubierta, que es exquisita y sensual.
-Mary, no sé que decirte. Lo que empezó como un juego para complacerte, ha terminado complaciéndome profunda e intensamente a mi propia persona. Jamás imaginé poderme sentir así.
En ese momento sonó el teléfono, y Mary se apresuró a contestar. Era mi madre quien le comentó que Cindy, había estado comiendo tierra de unas macetas con plantas, y que estaba con diarrea, aunque controlada. Mary, quien es toda una madre amorosa, se puso nerviosa, y aunque no era nada grave me pidió que fuera de parte de nosotros a la fiesta, y que la disculpara con nuestros vecinos, pero que ella se iría manejando nuestro auto hasta la casa de mis padres para recogerla a Cindy. Al preguntarle si quería que la acompañara, me dijo que no, que por favor no dejara de cumplir con la gente amiga.
Mi esposa tomó sus cosas, agarró las llaves del auto y se marchó apresurada. No sin antes darme un beso, y volver apresurada a su habitación traer en sus manos su collar de perlas y colocármelo en el cuello.
-¡Ahora sí estas completa! ¡Eres tú la Cris de mis fantasías! Chau amor, nos vemos luego. ¡Y qué piernas!
Me dio una nalgada y salió ella raudamente.
Me daba pena porque Mary se había hecho mucha ilusión con la fiesta. Pero evidentemente , su hija era la prioridad número uno. Ahora el problema era que me había quedado a pie, y estaba travestido. Es cierto que la casa de los Carter no estaba lejos pero la caminata vestido así era una experiencia nueva, y por qué no excitante. Tomé una cartera negra de charol de mi esposa, y metí las llaves de la casa, el celular y me preparé para la andanza más insólita de mi vida.
Tomé aire, y salí a caminar en dirección hacia la fiesta , quiso mi suerte que pasara por allí un auto con cuatro adolescentes, hijos de un amigo que evidentemente no me reconocieron y me estuvieron siguiendo por dos cuadras, silbándome y llenándome de toda suerte de piropos. Realmente se me veía mejor de lo que hubiese imaginado, y al ser yo un poco más alto que mi esposa, y con los tacones, el vestido lo tenía muy subido.
De la casa de un vecino lejano salió la pareja de los dueños, y ambos se quedaron sorprendidos al observarme. De inmediato Annie, que era la esposa de Eduard Bolton, mujer joven y rubia que estaba disfrazada de mucama, y que lucía unas bonitas piernas bajo la minifalda negra satén de su uniforme . Me saludo y me dijo:
-¿A quien esta buscando señorita?
-Me dirijo a la fiesta de los Carter, mi nombre es Cris. Soy la prima de Cristofer Trens.
-Ya reconocía el parecido- dijo Eduard.-¿Cómo de alguien tan feo puede salir una prima tan bonita!
Eduard estaba vestido de diablo, y lucía una abultada panza de bebedor de cerveza.
-¡Eduard!, ¡no seas tan impertinente! Usted discúlpelo, pero cuando ve un par de piernas hermosas como las suyas, inmediatamente pierde la cabeza, y empieza a decir bobadas. Mi nombre es Annie y él es mi cretino esposo, somos los Bolton. Y conocemos de varios años a sus parientes, los Trens . Aunque no nos frecuentamos mucho, son gente muy linda.
-Pues no tendría por que estar mirando hacia ninguna parte, porque ¡ las suyas son muy bellas!
-¿Usted cree? Gracias Cris, eres muy gentil, y la verdad que muy sexy. Pero parece que te informaron mal, pues es una fiesta de disfraces y tu vienes tan elegante, que pareciera que fueras a una recepción. Pero realmente muy elegante y muy guapa.
¿No te acompañan los Trens?
-Mi sobrinita Cindy acaba de enfermarse, y ellos se han ido donde la abuelita por la niña. No van a poder venir.
-Caramba, que pena… Felizmente la casa de los Carter esta cerca, y la noche esta fresquita que invita a caminar. ¿La podemos acompañar?
- ¡Claro que si Annie ! será un placer.
Fuimos caminando conversando animadamente con Annie sobre muchas cosas, y de inmediato encontró afinidad conmigo, o con la imagen femenina que lucía en ese momento; llegando a intimar muy rápido y haciéndome yo , sin quererlo, confidente de todos sus pesares e intimidades. Mientras, el marido, poco acostumbrado a caminar venía muy detrás nuestro haciendo tumbos, y cansándose a cada paso. Incluso reímos de varias cosas que dijimos. Yo lo que recuerdo es que sólo me puse en ese rol de mujer, amiga y confidente, y el resto fluyó.
La caminata nos había llevado por un caminito zigzagueante entre árboles a la espléndida casa de nuestros anfitriones, los Carter.
-¡Que pena Cris! Hemos llegado tan rápido que me hubiese gustado que la conversación hubiese durado más. Nunca me había parecido tan corto este trayecto.
-Yo también lo disfrute mucho Annie.
-Bueno, ya estamos aquí. ¡Cuánto auto! ¿no? La fiesta de los Carter es un evento social muy importante para nuestra comunidad. Asi que bienvenida y espero que lo disfrutes mucho.
-No te imaginas cuanto y de qué manera. ¡Nunca me había sentido así Annie! Te lo puedo asegurar.
-¡Entremos entonces!
La puerta de la gran casa estaba abierta y dentro se agolpaba una muchedumbre, que no parecía que fuera de nuestro barrio. Había allí de otros barrios, amigos de los amigos, parientes de los dueños de casa y toda suerte de invitados. Ni bien entramos , Gloria Carter me divisó, avisando a su esposo y ambos se acercaron raudos hacia mí, saludándome, agradeciéndome la visita y preguntándome por Cristofer y Mary. Les conté lo de Cindy, y se apenaron, pero inmediatamente cambiaron su semblante, y se alegraron tomándome de los brazos y presentándome delante de todos. Sentía las miradas tanto de hombres como de mujeres que iban desde mis piernas, pasando por las posaderas, los pechos y mi rostro , haciéndome sentir en algunos casos, que me desnudaban con la mirada.
Me llevaron por todos los ambientes de la casa y del jardín. La mayoría de los asistentes estaban disfrazados, con los disfraces más inverosímiles, y otros los típicos: bombero, enfermera, hada, hawaiana, romano, mago. Etc. Y solo unos pocos hombres, entre ellos mis conocidos Bob y Ray estaban a un lado discutiendo y tratando de solucionar el mundo . Carl el dueño de casa, queriendo como alardear me llevo para que me conocieran y me admiraran, cosa que yo no sabía como podía ocurrir algo asi. A Bob por coquetear conmigo se agachò de forma exagerada y al saludarme caballerosamente se le cayó el whisky del vaso sobre su ropa, lo cual me hizo reír, mientras que Ray empezó a tartamudear tanto , que hizo que la esposa viniera y le gritara por hacerse al Don Juan.
En el jardín me encontré con mi jefa del trabajo, Fiona Carter , Pero felizmente no me reconoció, aunque me había estado observando largo rato, y mas bien luego relacionó que tenía un parecido con Cristofer Trens por el hecho del parentesco. Ella estaba rodeada de un grupo de personas , y me invitó a sentarme con ellos aprovechando del fresco del jardín al lado de la piscina, e hizo que me trajeran un vaso de licor. Yo crucé las piernas al estilo más femenino que podría imitar, y me di cuenta que sin haberlo querido ya había concitado la atención de muchos.
De inmediato Fiona me abordó inquisitivamente preguntándome sobre mi persona y hasta sobre mi vida particular, como si tuviese de inmediato algún interés que iba más allá de la mera curiosidad.
En la empresa, Fiona tenía fama de lesbiana, y al parecer la cosa iba por allí. Al cabo de una rato entre comentarios jocosos e interesantes que aproveché para soltar , ya tenía su mano sobre mi pierna cubierta por la pantimedia negra. Yo un poco incómodo trataba de cambiar de posición cruzando las piernas hacia el otro lado, pero repetía ella la maniobra. Habían traído a una pequeña orquesta que animaba la fiesta en la piscina, por lo que Fiona me saco a bailar sin ningún pudor, que a mí me avergonzó. Y ya en la pista de baile hubo varios momentos en que ella deslizó su mano hacia mis glúteos acariciándolos sin ningún recato.
-¿Qué piensas tú Cris de las relaciones entre personas de su mismo sexo?
-Querida amiga Fiona, realmente lo que pienso es que cuando hay amor, éste trasciende el sexo biológico. El amor es comunión entre almas, los cuerpos sólo son el vehículo del sentir sensorial, el sentimiento lo es del alma.
-Qué bonito lo que dices…Sabes que eres una chica muy especial. Quizás alguien en un millón. Hace un momento no te pedí permiso para acariciarte las contorneadas piernas que luces espectacularmente, ni para acariciarte tus glúteos que tienes tan parados. Y me disculpo por ello. Pero ahora sí quisiera pedirte que me dejaras darte un beso. ¿Puedo?
-Quien esta delante de ti en este momento Fiona es Cris, una chica soltera y sin compromiso, que le agradaría mucho un beso tuyo.
Ni corta ni perezosa Fiona me beso románticamente y luego, sin soltarme de la mano me acompañó a que nos sentáramos. En ese momento Gloria, la madre de los Carter me salvó invitándome a saludar a otros invitados. Fiona no le agradó que su madre interrumpiera su conquista de aquella noche.
Dentro de la casa, y durante el proceso de ir y venir gente, tomar algunas copas, comer algo y charlar en la fiesta, me encontré con una persona que de inmediato despertó en mi una simpatía y afinidad pocas veces antes sentida. Lo que las mujeres presentes habían sentido conmigo, yo lo sentí por ella. Era una chica muy agraciada, de bellas y bien contorneadas piernas, muy sensual toda ella, llamada Claudia Martínez, de origen Argentino; pero ella quería que solo la llamara Claudia Cross. La conexión fue inmediata, pero como si fuese mi amiga de toda la vida. La sentí entrañable, casi sintiendo que quería abrazarla, pero me contuve.
Estuvimos conversando sobre muchas cosas y nada en particular. Era muy atractiva, pero la atracción hacia ella no era tanto por su abundante sensualidad, sino por su alma tan femenina. Sentía como si parte del espíritu femenino de la Tierra vibrara y amara en ella. Fue muy especial. Tuve que dejarla porque los Carter no dejaban de llevarme de un lado a otro, y tenía que procurar estar ocupado para no caer en los brazos de Fiona.
De un momento a otro estaba delante de las esposas de mis amigos, todas ellas conocidas del barrio. Annie fue la encargada de presentarme como Cris, la prima de los Trens. Y cuando menos lo pensé, estaba hablando con propiedad del espíritu femenino y de lo que esto realmente significa en un mundo como el nuestro ser mujer. Ellas estaban fascinadas. Es mas, ya me querían invitar para que hablara en la escuela de sus hijos, en el club de Leones, en el Rotary, en su club de te y canasta,etc.
Llegó el momento en que la fiesta llegaba a su fin, y los invitados desfilaban marchándose y despidiéndose. Fiona con su cartera en la mano, y acompañada de dos chicas muy agraciadas, se me acercó y me dijo al oído:
-Cris, eres muy sexy y has dejado una huella en mí difícil de borrar. Te prometo que soñare contigo, y que quisiera volver a verte y profundizar nuestra relación. No me olvides por favor. Aquí te dejo una tarjeta mía, trabajo con tu primo. El es uno de mis mejores ingenieros. El es guapo, pero no me interesa. Me interesas tú. ¡Llámame linda! ¡Te deseo!
Anni también vino a despedirse, y me dijo:
-Sabes Cris, contigo me pasó algo extraño y diferente esta noche. Siento como si te conociera de mucho, a la vez destilas una feminidad que pocas veces he detectado en mi amigas y compañeras en la oficina o en la escuela de los niños.¿Qué te hace ser tan especial? ¡No cambies amiga!... Personas como tú hacen que lo femenino sea mágico…
Annie me dio un beso corto y rápido en la boca y se marcho jalando a su alcoholizado marido que casi se arrastraba por la puerta.
Los Carter también me vinieron a despedir en la puerta diciéndome:
-Cris, ya las fiestas de carnaval nunca serán lo mismo porque has llenado el lugar con simpatía, buen gusto, belleza y amistad. Todos te recordaremos y te tendremos presente siempre. No te olvides dónde vivimos, porque esta es tu casa cuando quieras. Saluda a los Trens y diles que esperamos que su hijita se ponga bien. Mañana los llamaremos para saber como esta.
-Gracias Carl y Gloria, son ustedes muy especiales. Y se los diré a ellos. Gracias por todo, fue una linda fiesta.
Salí de la casa de los Carter y una de las ultimas personas que estaba abordando su auto era Claudia, aquella chica argentina sensual y sumamente atractiva.
Ella me vio y me preguntó entonces:
-¿Te llevo a alguna parte Cris? Veo que no tienes auto.
-Ves bien chica linda, estoy a pie. La verdad es que estoy alojada con los Trens, que viven unos bloques más abajo.
-Pues sube y te llevo.
-Eres muy amable Claudia.
Ahora que estamos solas las dos, quería preguntarte ¿qué extraña conexión hay entre tú y yo ? Te siento entrañable y de toda la vida. ¿Quién eres tú amiga?
-Alguien como tu Cris, una chica TV de closet. Te reconocí cuando te acercaste. Sólo que tu y yo hemos dado un paso hacia delante. Tuvimos el valor de cruzar el umbral, y conquistamos el ambiente con la magia de nuestras almas femeninas. Todas estas personas ya no serán las mismas después de haber conocido nuestra energía.
-¿Cómo así? ¿Que es eso?
-Somos almas femeninas en cuerpos de varones; espíritus ándróginos manifestados en esta vida para actuar quizás como los ángeles, bellos en presencia y sentimientos para ayudarles a los demás a recuperarlos. Lo que nos hace bellos a los ojos de todos es que somos nosotros mismos mostrando lo mejor del sentir humano.
Mmm…Realmente era corto en trayecto hasta tu casa.¡Ya llegamos!¿Es aquí no?
-¡Sí aquí es! Gracias Claudia. Espero que nos volvamos a encontrar pronto.
-Cuando hay verdadera amistad el tiempo y la distancia no existe. Hay muchas como nosotras aguardando una guía, una orientación para guiar adecuadamente el proceso de la aparición de la diosa que esta brotando en nosotras.
Gracias a ti Cristofer Trens por los momentos compartidos, y mi nombre para ti es Fabian. Sí, te reconocí Cris. Soy cliente de tu firma.
Un beso amiga y adiós.
Vi marcharse a la distancia a aquella hermosa mujer, que como yo, era un hombre manifestando plenamente su feminidad. Todo ello había sido muy fuerte para mí. Al entrar en casa mi esposa estaba tomando un te, y me sonrió diciéndome que lo de la niña estaba controlado.
Mary sacó la cámara fotográfica digital y me pidió que saliéramos a la calle, y me hizo posar delante del auto, dentro de él, luego a al entrada de la casa, dentro de ella, en la sala, en las escaleras,etc La sesión fotográfica fue muy intensa y excitante. Y cuando terminó nos hervía la cabeza a ambos.
Aproveché lo que quedaba de la noche y le conté a Mary todas las aventuras de Cris, gozando ella con el relato y sintiéndose tan doblemente excitada con los entretelones del mismo y las fotos , que con pasión encendida me llevó a la cama asi vestido como estaba pudiendo culminar con su fantasía, y acostándose con la chica de sus sueños. Ambos lo disfrutamos y gozamos sobremanera, porque fue especial y diferente.
Lo que ocurrió después, es otra historia…
FIN |